03 marzo 2009

Haikus y equilibrios

Antón Reixa, agricultor da sensibilidade, nun dos seus haikus prosaicos do cuarto trimestre escribe "señora a vostede pésalle a bolsa da compra pero ao seu marido pésanlle os collóns".

Todo equilibrio desencadena un desequilibrio.

Nunca pensé que equilibrar la soledad, desequilibrase el ecosistema pero al final lo que cuenta es el exceso de peso.
Ese algo que desequilibra, non estará a equilibrar algunha bolsa da compra?

19 julio 2008

Nunca es suficiente

El destino en la vida se reduce a escoger al opción menos mala y a pesar de ello todo parece que nunca es suficiente.

Esperar en nuestra estación a que llegue el autobús con la mejor opción posible es tan absurdo como la relatividad de nuestra propia existencia. Hoy eres un cinco, mañana un diez y pasado un cero.

Nunca nada fue tan bueno y cuando llega nunca todo es suficiente.

25 junio 2008

Erosiones

Siempre que todo/casi/nada se jode, piensas en que eres como una roca a la que por mucho que el mar la golpee, lo único que consigue es erosionarla lentamente.

Con cada partícula que el mar se lleva, inconscientemente tu forma se modela y lo duro o blando ya no importa porque lo verdaderamente importante es que ya no eres tu. Algo ha cambiado.

Las emociones no dejan de ser líquidos que resbalan por nuestras erosiones, aunque hoy más que nunca, siento que no me queda otra que ser la ola sobre la que estamparme una y otra vez contra tu roca.

24 junio 2008

Péndulo oxidante

Hay cosas que cuando se rompen ya no se pueden volver a pegar, por eso hay que tener mucho cuidado cuando nos movemos, aunque también es cierto que muchas veces lo incontrolable de aquello que pretendemos cuidar lo convierte en un algo tan aleatorio como la vida.

Encontrar un término medio, equilibrado y perfecto va mas allá de nuestra frontera personal. Asumir los momentos controlables e incontrolables de nuestra existencia no es mas ni menos que la vida misma. Un péndulo que bascula entre nuestra oxidación.

Nuestro irrepetible péndulo oxidante.

03 mayo 2006

ii pause 1

Sentirse atrapado en el absurdo es una asfixia constante. Latidos y respiración que únicamente prolongan la incógnita de un porqué. La interrogación de un qué, al que nunca contestan. La obligación de un deber autoimpuesto al que todos se agarran y pocos se sostienen.
Tal vez solo soy una pregunta sin respuesta, un efecto sin su causa, una hora sin minutos o un domingo sin su lunes.
Pero que silencio más cabrón, más poco condescendiente. Siempre preocupado por contemplar como te mueres. Nunca tiene prisa. Para él solo existen los acontecimientos.
Máldito tic tac. Aún privado de mis sentidos, el ding dong oprime mis pensamientos.
Adelante valiente ¿no dejas de respirar?.
The show must go on.

02 mayo 2006

ii pause 2

Ganas de nada que autoimponen movimiento. El tiempo no se inventó para estar parado.
¿A caso las agujas piden permiso para cobrarte el siguiente segundo?
¿Quién te obliga a inspirar el aire podrido del siglo XXI?
¿Quién desea compañía a un precio que no puede pagar?
En este momento solo me queda tinta y papel. Voces soeces que toman cuerpo y forma de letra. Y mientras ... la sociedad sigue encendiendo y apagando su tiempo.
No sé cuanto tiempo tengo que esperar por mi vuelo a la Luna. Supongo que tanto como el que dedico a no ser feliz. ¿Cómo ser feliz en los tiempos del SIDA? ¿Qué queda de verdad en las sombras impersonales de la soledad?.
Nada. Todo es fragilidad. Ya no todos los caminos conducen a Roma. Solo las ideas toman forma de mundo cuando se rodean de superficialidad.
Vidas lineales, cíclicas, con subidas y bajadas o en camino del eterno retorno. Todas colgadas de hilos de colores que se funden con el fondo de cada momento.
Momentos para reir, llorar, gritar o mejor desaparecer.
Ya está tardando mi pasaporte a la Luna.

01 mayo 2006

ii pause 3

Respiraciones continuas rodean mi cada vez más limitado espacio de pensamiento. Parece que la concentración detiene por un momento la glucosa de mi cerebro. Aunque solo es un espejismo para encontrar sentido a la compañía de un móvil, a los colores de un rotulador o a la obesidad que intenta desaparecer con un corte de pelo a la última. Ésta consigue licuar el cerebro de todo aquel que concede el beneficio de la duda. De nuevo asoma la pregunta ¿Hay posibilidad de un "interruptus"?
La probabilidad es en cada paso de la aguja, cada vez más difusa. Solo observando el sfumatto desde una posición cuando menos alejada, es posible atisbar la única posibilidad de cambio ...
Lástima de la ceguera colectiva.